¡Ay del triste!
¡Ay del triste que consume
su existencia en esperar!
¡Ay del triste que presume
que el duelo con que él se abrume
al ausente ha de pesar!
La esperanza es de los cielos
precioso y funesto don,
pues los amantes desvelos
cambian la esperanza en celos.
que abrasan el corazón.
Si es cierto lo que se espera,
es un consuelo en verdad;
pero siendo una quimera,
en tan frágil realidad
quien espera desespera.
El arte
-
helarte,
o morir de frió en un instante.
Saber que siente,
y no molestarte.
Llorarte.
Y nunca rogarte.
Velar mi interrogante.
Caminar siempre adelante.
Y...
Hace 1 semana
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