HOJAS SUELTAS
A VECES
A veces;
-las manos-
piden ayuda al corazón
y éste a su vez
recurre a la sangre fría
para escribir unas líneas.
A veces;
-los ojos-
han de estar
limpios de legañas,
libres de mentiras,
y ser duros como rocas
para leer esas líneas
hasta el final.
A veces, ¡¡Ay, a veces!!
-cuántas veces-
las manos no son capaces
de seguir a ese corazón
y la sangre se embota
en la punta de la pluma.
Sucede entonces que los ojos
siguen rodeados de mentiras.
Aragüez/VientoDelSur.
Sevilla
-
Yo puedo hace,
que tú quieras a Sevilla.
Y puedo a hacer que Sevilla,
te quiera a ti.
Pero no sé si puedo hace,
que Sevilla me quiera.
O que tú me quieras a...
Hace 2 semanas
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