miércoles, 28 de mayo de 2014

Gastón Baquero

Jamás, con ese final

Si tomas entre los dedos
la palabra amor,
y la contemplas de derecho a revés,
y de arriba abajo,
verás que está hecha de algodón,
de niebla,
y de dulzura.

Si después aprisionas
la palabra música,
sentirás entre tus dedos
el crujir de una frágil
lámina de arena.

Si cae entre tus manos
la palabra jamás,
la terrible palabra
que pone punto final a la pasión
y al destino,
sentirás que está lleno de infinito,
y que la serpiente inmóvil de la S
es un eslabón entre el fuego y la nieve,
entre el infierno y el cielo,
entre el amor y la música.

La palabra jamás con ese al final
no termina nunca;
rodea la tierra y salta luego,
perdiéndose en el océano
de las estrellas.

viernes, 21 de febrero de 2014

Darío Jaramillo Agudelo

Confesión

Yo huelo a ti.
Me persigue tu olor, me persigue y me posee.
No es este olor un perfume sobrepuesto sobre ti,
no es el aroma que llevas como una prenda más:
Es tu olor más esencial, tu halo único.
Y cuando ausente mi vacío te convoca,
una ráfaga de ese aliento me llega del lugar más tierno de la noche.
Yo huelo a ti
y tu olor me impregna después de estar juntos en el lecho,
y ese fino aroma me alimenta
y ese aliento esencial me sustituye.
Yo huelo a ti.

DARÍO JARAMILLO A. (Colombia, 1947)

domingo, 2 de febrero de 2014

Alfonsa de la Torre

Engrandecí con lágrimas


Engrandecí con lágrimas tu cauce,

tu fuego alimenté con rojas llamas,
y no me queda un pájaro en las ramas,
ni al borde de mi río un triste sauce.

Se lo llevó el dolor de avara fauce

desde que no me buscas ni me llamas,
estoy en duelo porque no me amas
y no encuentro en la vida qué me encauce.

Como resto de nave, a la deriva

me pierdo en los mares del invierno,
sin saber si estoy muerta o estoy viva.

Y puede ser que llamen a este infierno

vida, cuando el vivir ya sólo estriba
en un morir profundo, lento, eterno.]


Alfonsa de la Torre

jueves, 23 de enero de 2014

Jaime Torres Bodet

Canción de las voces serenas

Se nos ha ido la tarde
en cantar una canción,
en perseguir una nube
y en deshojar una flor.

Se nos ha ido la noche
en decir una oración,
en hablar con una estrella
y en morir con una flor.

Y se nos irá la aurora
en volver a esa canción,
en perseguir otra nube
y en deshojar otra flor.

Y se nos irá la vida
sin sentir otro rumor
que el del agua de las horas
que se lleva el corazón...

viernes, 17 de enero de 2014

Fedor Sologub

Ariadna

¿Dónde estás, Ariadna mía?
¿Dónde está tu ovillo mágico?
Yo me extravío en este laberinto
y sin ti he desfallecido.

Mi antorcha se extingue
la angustia me aprisiona
sólo recurro a la ayuda
de tu fuerza y sabiduría.

Aquí hay muchos senderos, pero no hay luz,
y no se ve el camino.
Es terrible y difícil en el desierto
ir al encuentro de la oscuridad.

Las sombras de las víctimas anticipadas
están frente a mí.
Sus heridas se ven terriblemente abiertas
y sus ojos arden tenebrosos.

¿Dónde estás, Ariadna mía?
¿En dónde tu hilo conductor?
Sólo él puede ayudarme
a abrir la puerta de este laberinto.


7 de noviembre de 1883

 Yo creo, creo, creo, creo...

Yo creo, creo, creo, creo
en mí, en ti, en mi estrella.
No espero nada de la vida
pero aún así creo, creo, creo.
Todo en la vida así lo mido
y, con valentía, voy por el camino oscuro,
yo creo, creo, creo, creo
en mí en ti en mi estrella.

7 de marzo de 1913
Jarkov - Ucrania



Avisos clasificados

Se necesitan médicos y enfermeras.
Así anuncian los periódicos
se necesitan sastres y modistas
¿Quién necesita poetas?

Dónde encontrar un aviso que diga:
"Invitamos poeta a domicilio
porque se hizo intolerable
explicarse en el lenguaje común.

Necesitamos palabras hermosas
estamos dispuestos a entregar nuestras almas".
Deseo comprar finca.
Se necesitan vacas lecheras.

23 de febrero de 1916

Versión de Jorge Bustamante García

viernes, 20 de diciembre de 2013

Benjamín Prado

Ecuador

Hace falta la noche para ver las estrellas.

Igual que ayer, hoy busco -lo dijo Juan Ramón-
una verdad aún sin realidad;
busco en la tinta verde de todo lo que escribo
un planeta sin nombre o una jungla perdida.

Y hace falta la noche.

Yo me siento en las sombras,
prendo un fósforo,
tallo mis esmeraldas, construyo mis panales.
Todo es igual y todo es diferente.

La vida,
que fue un río,
es ahora un océano,
el pasado es la arena y el agua es el futuro.

Hace falta la noche.

Todo está en mí
lo mismo que un clavo en la madera:
cada paso en la nieve,
cada luz apagada,
cada piel encendida.

domingo, 27 de octubre de 2013

Roberto Juarroz

Hay corazones sin dueño...

Hay corazones sin dueño,
que no tuvieron nunca la oportunidad
de regir como un péndulo casi atroz
el laborioso espasmo de la carne.

Hay corazones de repuesto,
que esperan sabiamente
o por quién sabe qué mandato
el momento de asumir su locura.

Hay corazones sobrantes
que se descuelgan como puños de contrabando
desde la permanente anomalía
de ser un corazón.

Y hay también un corazón perdido,
una campana de silencio,
que nadie sin embargo ha encontrado
entre todas las cosas perdidas de la tierra.

Pero todo corazón es un testigo
y una segura prueba
de que la vida es una escala inadecuada
para trazar el mapa de la vida.




Algún día encontraré una palabra...

Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.


Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.