Dulce y triste
¡Qué dulce es querer mucho, pero también qué triste!
¿Por qué esperamos tanto y obtenemos tan poco?
¿Por qué si uno se entrega el otro se resiste?
¿Por qué el amor es ciego, y sordo, y mudo, y loco?
Llevamos en el alma la divina tendencia
de ofrecer sin reservas nuestros cálidos brazos,
y nos quedamos solos, con nuestra propia ausencia,
y el corazón sangrante partido en mil pedazos.
Sevilla
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Yo puedo hace,
que tú quieras a Sevilla.
Y puedo a hacer que Sevilla,
te quiera a ti.
Pero no sé si puedo hace,
que Sevilla me quiera.
O que tú me quieras a...
Hace 2 semanas